¿Te gustaría encontrar una regla mágica que te proporcionara claridad y te ayudara a resolver de raíz tus problemas personales y profesionales? 

Hoy quiero recomendaros un libro que caló hondo en mi al leerlo y que ha impactado a muchos de mis clientes al compartirlo: La Ley del Espejo, de Yoshinori Noguchi. Es un libro cortito, emotivo y sencillo de coaching que realmente impacta y llega a emocionar.  El autor te sitúa delante de un espejo para enfrentarte con tu interior, que es realmente, el que determina todo lo que te sucede en tu vida.

La realidad de nuestra vida es el espejo que refleja nuestro corazón. Los acontecimientos que ocurren en la realidad son el ‘resultado’. Cada ‘resultado’ siempre tiene una ‘causa’. Y esta ‘causa’ se halla en tu interior. Es decir, debes saber que la realidad de tu vida es el espejo que refleja tu interior.”  – Yoshinori Noguchi

A lo que nos invita el libro y yo también, es a mirar qué es lo que tienes dentro de tu corazón y preguntarte sobre la imagen ves reflejada en el espejo cuando te miras (el espejo son las personas que hay a tu alrededor).

Dicen que lo que nos gusta de los demás es lo que apreciamos de nosotros mismos y queremos ver más; y al contrario; lo que no nos gusta, criticamos y juzgamos, es una proyección de lo que no apreciamos de nosotros y queremos cambiar.

Te propongo el siguiente ejercicio:  analiza el círculo de personas que te rodean.  Escoge una muy significativa de cada ámbito que te rodea (familia, trabajo, amigos, conocidos…). Piensa de cada una de ellas qué te gusta y qué criticas. Realiza las 2 siguientes listas:

1 – ¿Qué me gusta?: lo que admiras, lo que ves positivo, lo que te atrae, lo que te cautiva, lo que te encanta…
Ejemplo: mi jefe – me gusta su positivismo, fuerza de voluntad, valentía, integridad, respeto…
2 – ¿Qué no me gusta?: lo que molesta, te enfada, criticas, juzgas, que no soportas, te saca de tus casillas…
Ejemplo: mi jefe – su perfeccionismo, exigencia, poca comunicación…

Verás que sea lo que sea, que te atrae o incomoda, esa característica también está presente en ti.

Lo que ves en los demás es una proyección de lo que ves en ti. Verlo y tomar consciencia, es una gran oportunidad para conocerte mejor, crecer, aceptarte, valorarte y empezar a trabajar en lo que quieres mejorar/cambiar.

Todos somos espejos. Reconócete en los demás y convierte cada una de tus relaciones en una herramienta para evolucionar como persona, acercarte más a tus objetivos y sentirte más satisfecho contigo mismo.

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¿Te ha gustado? Deja tus comentarios abajo y comparte con nosotros tus experiencias “espejos” que seguro nos ayudarán a todos.

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