Un poquito de comprensión, amig@ emprendedor…. 

¡Que sí, que sí! Aunque te cueste creerlo NO eres un superhéroe. ERES UN SER HUMANO.

¿Por qué te digo todo esto? Por mi propia experiencia y la relación hacia mí misma, y también por los comentarios y lo que vivo a diario con mis maravillosos clientes y clientas emprendedores que experimentan un proceso de coaching y mentoria conmigo (no sólo de proyectos profesionales sino también de vida).

Emprender es un acto de valentía y de fe al mismo tiempo. Es marcar la diferencia, atreverse, apostar por uno mismo, vencer miedos, soltarse, liberarse, crear la vida que quieres, aportar al mundo tu granito de arena y sobre todo, emprender es APRENDER. No nacemos ni venimos a este mundo “aprendidos o emprendidos”. Es algo que desarrollamos y de lo que cada uno de nosotros nos hacemos responsables.

Un superhéroe nace con un superpoder; algo que le viene innato y que pone a disposición del mundo. Ya lo tiene y puede usarlo. Un emprendedor es un ser humano que, como tú y yo, vienes a este mundo con un don; algo que te hace único y que marca la diferencia.   Entonces te descubres a ti mismo y en un momento de tu vida decides dar el paso. Pero para dar ese paso hay que aprender; aprender de uno mismo y aprender del proyecto que quieres llevar a cabo. Y esto lo desarrollamos nosotros; tú y yo. Por eso he dicho al principio: un poquito de comprensión, amig@ emprendedor. Comprensión contigo mismo. No pretendas ser un superhéroe y enfócate en tu don y en lo que quieres desarrollar. Acuérdate de tenerte en cuenta; siempre.

Hoy estoy escribiendo sobre un aspecto importante de la vida emprendedora y es la parte humana. Está fenomenal hacer, conseguir, seguir pasos, crear tu proyecto, conseguir más clientes, avanzar, ganar dinero… ¡por supuesto! Muy importante y hay que trabajarlo. Aunque hay algo que deseo que siempre te acompañe; la humanidad y la comprensión hacia ti mismo. Tenemos que buscar un equilibrio entre lo que hacemos y lo que somos ya que emprender, como la vida, son fases y cada una requiere de nosotros unas habilidades y fortalezas diferentes. Por eso digo que hay que aprender.

De mi propia experiencia como emprendedora y de mis clientes, me he dado cuenta de que existen 3 fases claras en la vida emprendedora de las personas. Estas fases las he podido contrastar con un libro (Los Cuatro Elementos de Octavio Déniz) que leí hace poco y que mágicamente coincide conmigo. Entender estas fases y tenerlas en cuenta me ha ayudado a aprender a comprenderme.

Cuando me comprendo sé exactamente qué necesito; y cuando sé qué necesito lo busco con un enfoque muy claro. Y al final, se refleja en el éxito de mi proyecto.

Estas son las fases que he descubierto. No son lineales y pasamos de una a otra constantemente. Yo le llamo El Triángulo TPC: 

Fase T – TRANQUILIDAD: en esta fase estamos en armonía entre lo que somos y lo que hacemos. Experimentamos paz porque todo está donde queremos que esté. Hemos apostado por algo importante y gracias a nuestro esfuerzo, ganas, amor y perseverancia, las cosas nos han salido como queríamos. Aquí nos sentimos orgullosos de nosotros mismos y respiramos la sensación de éxito y agradecimiento. Nos dedicamos a disfrutarlo y nos mantenemos neutros. NO hacemos; somos y lo vivimos. ¡Qué bien se está aquí!

Fase P – PASIÓN: llega un momento en el que tanta paz y tranquilidad hace que nuestro interior tenga ganas de cambio, de moverse, de hacer cosas y poco a poco se va desarrollando nuestra inquietud, curiosidad, creatividad, energía… queremos volver a crear cosas nuevas y salir de esa tranquilidad. Somos emprendedores y eso surge de manera natural. Y nos emocionamos con nuevos retos, oportunidades, salimos ahí fuera y buscamos nuevos proyectos, sueños, ideas… y a medida que lo hacemos se enciende nuestra pasión cargándonos de energía y ganas de hacerlo y que se cumpla. Nos ponemos en marcha cargados de energía y…. ¡zasca! fase C.

Fase C – CRISIS: ¡zasca! No llega, no sale, me dicen que no, no sé cómo hacerlo, dónde voy, estoy como una cabra, se reirán de mi, ya hay personas que lo hacen, qué difícil, no podré, no valgo, no… no… no… crisis total. Aquí llegan las sensaciones de dudas, incomodidad, frustración… entramos en crisis. Nos bloqueamos y nos dedicamos o a luchar o a escondernos.

¿Qué te parecen? Y ahora seguro que me dirías: qué bonito Laura y qué fases tan lógicas nos presentas… si si… pero ¿qué hago con ellas? Mi respuesta es NADA. Sencillamente identifica en qué fase estás y desarrolla la comprensión hacia ti mismo. No siempre vas a estar en la misma fase; vas a ir constantemente cambiando de una a otra; es una espiral. Y como esto te va a acompañar en tu vida emprendedora, te animo a que te comprendas y desde la comprensión, aprendas. Y desde el aprendizaje, emprendas.

¿Qué hago yo? Te lo cuento y como siempre te digo; coge sólo lo que te sirva: 

Si identifico que estoy en la FASE T decido disfrutarla y me fuerzo a quedarme ahí una temporada. Es la que más me cuesta experimentar y parece que cuando llego quiero salir corriendo porque hay que hacer y hay que hacer. Si estás en esta fase, quédate. Ponte un límite temporal. Yo por ejemplo, ahora estoy en esta fase y me he propuesto quedarme aquí hasta febrero de 2018. Y respiro, me comprendo y emprendo tranquila.

Si me observo y siento que estoy en la FASE P doy rienda suelta a mi creatividad y mi pasión. Me olvido de la tranquilidad y anoto todas las ideas que vienen a mi. Tengo mi propio documento de ideas “locas” donde todo tiene espacio y lo escribo. Algo que también me gusta es ir pegando post-its por mi casa cuando aparecen. Así no las pierdo. Y me permito ser creadora. Ahora si; llega un momento que me vuelvo loca y que me abruman. Así que me fuerzo a mi misma a escoger. Cojo todas mis ideas, las escribo, las ordeno por prioridad y elijo conscientemente las que quiero llevar a cabo. El resto; siguen ahí y las retomaré más adelante.

Cuando estoy en FASE C… buff!! ¡ni te cuento! Lloro, me enfado, cambio de estrategia constantemente, me frustro, lo dejo todo de lado… tengo tantas reacciones diferentes… en vez de enfocarme en mi reacción me enfoco en mis emociones. Me escucho, me comprendo y hago cosas que alimenten mi bienestar y tranquilidad. Cambio mi enfoque en lo que disfruto, en lo que si funciona y dejo que poco a poco esta fase, desde la aceptación, cambie sola. De la fase C surge un gran aprendizaje que me permite seguir adelante con más fuerza y herramientas así que no la veas como mala. Al contrario; es tu gran aliada.

Estos son mis mecanismos. Te animo a que tú encuentres los tuyos. Aquí de lo que se trata es de que te veas como un ser humano y que comprendas que en tu vida emprendedora no siempre vas a estar happy, enchufado, creativo, feliz, motivado… hay mucho más y todo es bueno porque te complementa y te ayuda a seguir desarrollándote (tanto tú como tu proyecto).

Busca en qué fase estás ahora, compréndete, aprende y desde ahí, emprende. 

Deseo que este post haya despertado ese súper poder, que aun sin ser un super héroe, todos tenemos: humanidad.

Un abrazo y recuerda…

Visualízalo bien Grande y… ¡Atrévete!

Laura 🌻❤️

¿Quieres visualizar en grande y materializar tus sueños? Contacta conmigo enviándome un email a laura@lauracoaching.com, explícame lo que quieres conseguir y te contaré cómo trabajo y cómo juntos podemos embarcarnos en un viaje para conseguirlos.

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