¿Sientes llevas un ritmo frenético y vas a explotar?¿Tu día a día se llena con miles de compromisos y cosas pendientes?

 

Para, respira y reflexiona…

¡Tan sencillo como eso! Últimamente, he compartido varias situaciones donde tanto clientes como personas cercanas a mi han pasado por momentos estresantes, críticos y clave, en los que su mente y cuerpo han dicho ¡basta! Y es algo muy serio porque todos los excesos al final acaban pasando factura.

Casualmente, todos estos acontecimientos estaban relacionados con su trabajo; sobre todo con el ritmo acelerado, la exigencia y el elevado nivel de compromiso al que se exponían – elegido por ellos mismos.

Ser productivo y hacer un buen trabajo no significa que tengas que hacer miles de cosas a la vez, comprometerte y decir que si a todo, hacerlo todo tú solo, acelerar el ritmo y perder el equilibrio. ¡Al contrario! Desacelerar puede ser lo que necesitas para realizar tus proyectos con mejor concentración, enfoque y calidad. Cuando estamos cansados, estresados y vamos con prisas, cometemos errores con mayor facilidad. Esto afecta a nuestro trabajo y también a nuestro estado de ánimo.

“Pregúntate si lo que estás haciendo hoy te acerca al lugar en el que quieres estar mañana.” – Walt Disney

Realiza acciones que te sirvan para parar, respirar y reflexionar. Una pausa de 10 minutos, ir a pasear, leer, buscar un lugar donde relajarte, pasar tiempo con los tuyos, hacer ejercicio… Te  ayudará a centrarte, a tomar decisiones más acertadas, a sentirte satisfecho, enfocado y realizado con tus acciones.

Vives en un remolino constante de actividades que tú eliges. Si el ritmo es demasiado para ti, ¡para! Sé consciente de ello. Te mereces un descanso/un respiro para poder escoger lo que quieres. Cuanto más te exijas a ti mismo, más te exigirá tu entorno. Disminuir tu ritmo de trabajo te ayudará a apreciar mejor los detalles, tener una visión más clara y objetiva sobre lo que haces, incrementar la calidad de tus acciones, tener más tiempo para ti y los tuyos, sentirte más saludable… en definitiva, disfrutar del momento presente y cuidarte más.

¿Fácil, verdad? ¿A qué estás esperando?  Tus proyectos, metas, objetivos… no necesitan tanta prisa ni aceleración para sacarlos adelante exitosamente. En ocasiones encontrar ese “espacio sin prisa” es lo que te ayudará fluir de forma creativa y encontrar las mejores soluciones a lo que te plantees.

Puede que pienses ¡Qué difícil! De nuevo recordarte que es tu elección…  ¿Prisas o desacelerón?

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