Si si si… así es. Tuve que rendirme para ganar.

Ahora mismo mi corazón late fuerte y siento nervios por todo mi cuerpo. Sé que es porque nunca antes había escrito un post tan desde lo más profundo de mi y sin intención relacionada con mi proyecto. Es sencillamente un compartir desde mi lado más humano; persona. Para hacerte llegar mi experiencia, no solamente por lo que leas sino también por lo que sientas.

Como ya sabes, hace dos semanas regresé de Ghana – África. Me fui 35 días para cumplir un sueño que tenía desde los 22 años. Ahora no lo llamaría sueño. Lo llamaría algo pendiente conmigo misma y con el Universo. Puede que al leer esto no te identifiques con mi nicho de mercado, con mi nombre de Laura Coaching mentora para profesionales ni con lo que te ofrezco a través de mis servicios. ¡Vamos bien! Porque NO es precisamente eso lo que pretendo. Mi intención es hacerte llegar una vivencia personal que ha cambiado totalmente mi perspectiva de vida y de proyecto. Soy otra y a la vez la misma. La diferencia: consciente y transparente.

Recuerdo hacer mi mochila con algunas camisetas viejas, pantalones cortos, medicinas necesarias para estar allí y mis libretas/diarios. Era como empaquetarme a mi misma. Y a la vez lo que estaba también empaquetando eran mis expectativas y lo que esperaba encontrarme allí. ¡Qué ilusa! y ¡Qué humana!

Nada más llegar me cambió todo. Esa mirada de “pobrecitos; les voy a ayudar” cambió completamente al encontrarme con Wisdom (director del proyecto) en el aeropuerto. Llegó tan feliz, sonrientemente abierto a mí y aceptando en todo momento lo que tenia que ofrecerme que me abrumó. En el taxi de camino a su casa todo a mi alrededor era pobreza, caos, falta de recursos, limitaciones… ¡bueno! al menos para mi. Desde el punto de vista de su mirada era simplemente realidad; Ghana! Y él lo amaba todo con todo su corazón.

Llegamos a su casa. Una chabola en un barrio de chabolas. Con casi nada y todo. Esa noche dormí en un colchón de gomaespuma en el suelo acompañada de miles de mosquitos, olores varios, ruidos y polvo. Y a la vez, aceptación y tranquilidad. Porque al fin y al cabo, eso era lo único que había y eso único que había era todo lo que necesitaba en ese momento. ¡Wow! Momentazo y click interior… qué poquito necesito, cuánto tengo ya y qué mal lo miro.

Al día siguiente cogimos el “tro-tro” a Koforidua (los “tro-tros” son unas furgonetas escacharradas para unas 8 personas que usan como transporte público). Koforidua es una ciudad dirección norte en Ghana donde pasaría el resto de mis cinco semanas realizando el voluntariado para “ayudar y ser solidaria con los demás”. Ya ya… ahora miro atrás y lo cambio por: ciudad donde me ayudarían y serían solidarios conmigo. Al final lo que iba determinada a aportar fue lo que realmente encontré y recibí.

Vivir 5 semanas en África con una familia que me acogió como una más, en un país donde nada tenía que ver con el mío (empezando por los valores humanos y finalizando por hábitos de vida), aportando en orfanatos donde niños sin familia sonreían sin parar, curando heridas leves que por no ser atendidas se transformaban en infecciones, dando clases en escuelas sin recursos ni infraestructuras compartiendo un sacapuntas y una goma de borrar entre 15 niños, visitando aldeas en la selva apartadas de la civilización y sin los básicos de vida, y tener el privilegio de “comparar” lo que allí hay con lo que tengo en “mi mundo” fue y será la mayor bendición que la vida me haya dado.

 

Ha sido completamente transformador. No te podría contar todo en un post; sería eterno. Así que prefiero ofrecerte mis aprendizajes:

  • Tengo todo el tiempo del mundo para cumplir mis sueños y vivir saboreando el presente.
  • La esperanza me pertenece y soy yo la responsable de ella.
  • Si realmente quieres hacer algo; lo haces! No me vale el no puedo. Es porque NO QUIERO y lo acepto.
  • El amor no es vulnerable. El amor es la mayor fortaleza que poseo.
  • Yo me crezco frente a las dificultades si conscientemente lo elijo. La pena es un estado ilusorio que yo me invento para “no mojarme”.
  • ¿Quién me creo yo que soy para ir a África y decir pobrecitos cómo viven? Si lo miro desde mi propia perspectiva y realidad lo único que hago es comparar y verlos como débiles cuando en realidad son más fuertes y reales que yo. Me rindo a su enseñanza.
  • Me encanta echar de menos. No es triste o desalentador. Es un gran indicador de lo que es realmente importante para mi sin filtros ni comparaciones.
  • Creo fuertemente en el amor, la humildad, la comprensión, la aceptación y la humanidad. Todas las personas que he conocido han sido un reflejo y viva imagen de ello. No he podido no mirarlo. ¡Tan evidente!
  • Me importa un “pepino” gustar. Lo que quiero es generar un impacto desde mi esencia y la autenticidad siendo yo misma. Durante esas 5 semanas nadie me dio lecciones de vida ni cómo he de comportarme. Sencillamente lo vi en ellos. Aprendí del ejemplo. Y decido yo también ser ahora un ejemplo aquí.
  • Los niños son maravillosos. Salvajes, esenciales, inocentes, vivos, alegres… en vez de esperar que sean “algo con futuro” me enfoco en lo que ya son en este “presente” de forma natural. Miro su potencial, sus habilidades innatas, su don… y me permito contagiarme. Soy una niña adulta de 37 años que quiere sencillamente ser, sentir y ofrecer.
  • Si ya tengo todo lo que necesito para sobrevivir, ¿Por qué no me conformo? ¿Por qué quiero siempre más? y, ¿Por qué exijo siempre más a los demás? Enfoque interior; en mi. Que el resto de personas elijan lo que desean. No me dejo arrastrar.

Tendría que escribir 10 post más con todas las vivencias personales que me he traído a mi vida profesional y personal en España. Y de verdad que me encantaría explicártelas todas porque han sido realmente reveladoras y con mucho aprendizaje para relacionarme con todo lo que me rodea aquí. Ha sido un volver con valor y no por mí sino por lo que ya estaba aquí cuando me fui.

A nivel profesional, he reiterado la importancia de creer en mi misma, de ser consciente del Impacto que quiero generar en las personas, que ser auténtica atrae a mis “personas ideales” (no me identifico para nada con el concepto de cliente ideal), que al final lo que ofrezco ahí fuera es yo misma con mis vivencias personales y profesionales, que no quiero gustar a todo el mundo porque es imposible y me comparo; y cuando me comparo dejo de brillar y te ofrezco una Laura a medias, que tener un enfoque e intención es básico para que mi proyecto funcione, que me transformo y que he de escuchar a mi proyecto y adecuarlo a mi misma, que hay una sobrecarga de información en las redes sociales que puede llegar a ser muy tóxica e influenciadora, que amo mi trabajo, que soy mi trabajo y que mi compromiso va más allá de ser una gran profesional; está 100% relacionado con ser una gran profesional humana.

Gracias por estar siempre y por seguirme. Me da mucha fuerza. Comentarte que en esta nueva fase de mi vida estoy expandiendo mi proyecto y a mi misma. En la actualidad te estoy preparando un libro Impacta lleno de potencial y esencia con todos mis aprendizajes, iniciando cambios en mi web y servicios, creando contenido nuevo, potenciando junto a Gemma Panadés la formación en coaching y liderazgo de nuestra Escuela Impacta (www.escuelaimpacta.com), preparando charlas y ponencias para que conectes con tu Impacto y sobre todo, me estoy permitiendo ser yo, creer en mi, expandirme y hacerlo desde la humildad más humana que he aprendido en Ghana. Agradecida y más auténtica que nunca. Estoy segura de que te voy a seguir contando más sobre mi experiencia… es inevitable. Forma parte de mi ser.

Un abrazo

Laura

 

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¡LA QUIERO!

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