Establecer un precio a tus productos o servicios es algo que normalmente es difícil y nos cuesta hacerlo con total seguridad. Y decirlo a nuestros clientes potenciales… ¡ni te cuento! Da miedo.

Yo recuerdo que, cuando empecé mi etapa emprendedora, no me atrevía a cobrar más de 15 euros por mis sesiones y, en realidad, sentía que me merecía mucho más. Pero no me atrevía a cambiarlo.

Me venían afirmaciones a mi cabeza como: “¿Pero quién te crees que eres para cobrar más?. “No tienes experiencia”. “Nadie te conoce ni sabe quién eres”. “¿Acabas de empezar y ya estás pidiendo tanto?”. “No te saldrán clientes”. “Como digas según qué precios van a salir corriendo o a reírse en tu cara”. “No es el momento”… BLA, BLA, BLA.  Estuve varios años con este tipo de creencias limitantes en mi interior y, aún con más formación, experiencia, clientes, implicación y trabajo, seguía teniendo miedo cada vez que subía los precios y lo comunicaba a mis clientes potenciales.

Aún con más formación, experiencia, clientes, implicación y trabajo, seguía teniendo miedo cada vez que subía los precios

Pero aún con miedo lo hice. Y esta experiencia me hizo comprender y ser consciente de cómo superar este miedo a poner precio a mi trabajo y además, comunicarlo con seguridad y pasión.

¿Cómo hacerlo? O mejor dicho ¿Cómo serlo?

El truco no está en el hacerlo, sino en serlo. En cambiar creencias y dejar de enviar mensajes limitantes desde tu cerebro a tu cuerpo que creen emociones paralizantes y te bloqueen. Es transformar la forma en que te hablas a ti mismo y a todo lo relacionado con tu proyecto.

Te dejo 3 pasos fundamentales que te ayudarán a cambiar de perspectiva y pasar de sentir miedo a sentirte merecedor:

1 – Cambia la palabra “precio” por “valor

Puede parecerte una tontería, pero no lo es. La palabra precio tiene un impacto totalmente diferente a valor. Pruébalo. Dite a ti mismo: “Mi precio es de X euros”, y ahora cámbialo por  “Mi valor es de X euros”. Precio equivale a coste, y todo lo que cuesta tiene un impacto cerrado y más negativo en las personas. Sin embargo, valor equivale a inversión y tiene un impacto más abierto, productivo y creativo. Tus productos o servicios tienen un valor “X” que tú ofreces a tus clientes y ellos te entregan ese valor “X” en forma de dinero. Fuera precio y bienvenido valor.

‘Valor’ equivale a inversión y tiene un impacto más abierto, productivo y creativo

2 – Aduéñate de todo tu valor

Ese valor “X” que tú entregas con tu producto o servicio va más allá del producto o servicio en sí. Ese valor también incluye tus horas de trabajo, implicación, inversión en formación, seguimiento a tus clientes, cercanía, implicación, experiencia, tu persona, tu pasión por tu trabajo, las horas sin dormir por acabar lo que tenías pendiente, tus experiencias personales, tu valentía de emprender, el escuchar a tu cliente… Muuuchas cosas que si tú no tienes en cuenta, nadie las va a tener. Tú eres tu proyecto y formas parte de tu producto o servicio, así que empieza a darte valor, adueñarte de ello y no te consideres un número monetario.

Tú eres tu proyecto y formas parte de tu producto o servicio

3 – Pon un precio monetario a tu valor

Ahora sí. Tienes que comunicar a tus clientes potenciales ese valor con un vocabulario que ellos entiendan. Y aquí aparecen los maravillosos euros. Considera todo el valor que tú tienes y ponte un número monetario que equivale a ese valor. No lo compares con otros que están ahí fuera ofreciendo los mismos productos o servicios que tú. Si lo haces, entonces perfecto, despreocúpate de tu valor y pon un precio un poquito más bajo que ellos para que los clientes vengan a ti. Ahora bien, ten en cuenta que aquí vas a estar pendiente de los demás siempre, sufriendo por si suben o bajan los precios, pensando que la competencia es muy dura, que hay muchos como tú, que no tienes tanta experiencia, que no vales tanto, que no… bla, bla, bla. Y vuelve de nuevo al punto de partida. Y así toooda tu vida emprendedora. Planazo, ¿verdad?

Ponte tú mismo tu valor porque aunque ahí fuera haya personas que ofrezcan lo mismo que tú, no son lo mismo que tú. Tú tienes tu forma personal de hacerlo, tu propia personalidad, entrega, relación con tus clientes… y todo esto no es comparable con nadie ni con nada. Y ya no se trata de competir con los demás en base al precio, se trata de que tú dejes de luchar contigo mismo, te adueñes de tu valor, te lo creas y que seas honesto contigo mismo a la hora de establecer un número monetario a tu valor.

Ponte tú mismo tu valor porque aunque ahí fuera haya personas que ofrezcan lo mismo que tú, no son lo mismo que tú.

Aquí la pregunta mágica es ¿cuánto valgo para mí? Y luego traducir ese valor a un lenguaje que tus clientes entiendan, en este caso euros. 😉

Algo muy importante es la implicación que tú tengas contigo mismo y el sentirte merecedor de ello. Sé honesto contigo a la hora de establecer tu valor y no te compares. Siéntelo. Sólo tú sabes al 100% lo que vale tu trabajo y tu esfuerzo. Tradúcelo a euros.

Una vez lo tengas claro, comunícalo. El miedo, como a mi me pasó y me sigue pasando, sigue ahí. Es normal porque hay mucha presión externa y creencias limitantes que nos atacan constantemente. En vez de enfocarnos en esto, vamos a valorarnos y a “decirlo” desde el miedo. Es un gran aliado. Solo de esta forma cambiarás tu perspectiva de tengo miedo, me bloqueo y no hago nada a tengo miedo y como sé que lo merezco, lo hago.

Todo es practicarlo y exponerte. Si no lo pruebas, jamás sabrás que funciona y qué tienes que cambiar. Y si te da miedo, genial. Eso demuestra que estás saliendo de tu zona de confort, que te estás atreviendo, que algo está cambiando y que estás apostando por tu valor. Yo lo hice, lo sigo haciendo y quiero que tú también lo hagas.

Un abrazo

Laura

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