¿Te cuesta aceptar y te frustra que las cosas no se hagan a tu manera?

¿Te gustaría aprender a gestionar esta emoción y mejorar así tus relaciones personales y/o profesionales?

Ser una persona comprensiva en tu trabajo y vida personal implica mantener una actitud de tolerancia y aceptación hacia los actos y emociones ajenos. Cuando somos comprensivos, estamos aplicando nuestra habilidad de entender y asimilar distintas situaciones, personas, momentos y circunstancias.

Comprender a los demás desarrolla nuestra empatía, nos ayuda a gestionar conflictos, favorece nuestras relación con los demás y hace que nos sintamos satisfechos y felices con nosotros mismos. Ahora bien, en ocasiones nos resulta difícil mantener esta actitud tolerante y nos afecta que las personas piensen diferente. ¿Qué podemos hacer para desarrollar y mantener una actitud comprensiva? 

Aquí tenéis algunos consejos que os ayudarán a conseguirlo:

  • Potencia tu empatía: ponte en el lugar de los demás, en su situación, en cómo se sienten y en lo que les ha pasado sin tus propios juicios. Te sorprenderá y te gustará comprobar que es mucho más sencillo comprenderle.
  • Acepta que las personas son diferentes: cada uno de nosotros piensa y actúa de una forma distinta. Todos tenemos un pasado diferente, circunstancias diferentes, familias diferentes, trabajos diferentes, valores diferentes… y cada uno de nosotros lo hacemos lo mejor que podemos a nuestra manera.
  • Escucha de verdad: antes de opinar, escucha con atención. Y cuando opines, acuérdate del uso que haces de tus palabras y forma de expresarte. Dar tu opinión no es lo mismo que criticar u ofender.  Disfruta de la experiencia compartiendo y generando aprendizaje.
  • Abre tu mente y mantela abierta: los tiempos cambian y la forma de pensar de las personas también. Todo está en constante evolución así que haz lo mismo. No te quedes en lo de siempre. Ya no hay “bueno/malo”, “normal/raro”, verdades absolutas… hay que aprender a adaptarse, avanzar y descubrir nuevas verdades.
  • Respeta la opinión de los demás: aunque no estés de acuerdo con las ideas y opiniones de los demás, respétalas y no intentes imponer las tuyas.
  • Medita, reflexiona, desacelera: este tipo de actividades fomentan tu capacidad de comprensión y al mismo tiempo son beneficiosas para tu salud, reducir tus niveles de estrés, estar más presente y potenciar el enfoque hacia tus metas y objetivos.

Por último, uno de mis consejos favoritos que me aplico yo misma casi a diario.

Defiende tus ideales: que seas comprensivo no implica que dejes de defender tus propias ideas, pensamientos y opiniones. Mantenlas y muéstralas, aunque siempre sin ofender y rectificando si te equivocas. Es de sabios y además aprendes: ¡bonus!

Te animo a que los pruebes y veas el resultado.  Además, no sé si te has dado cuenta pero, aplicando cada uno de estos consejos a los demás, estás a la vez aprendiendo a ser más comprensivo contigo mismo. De esta forma crecerá tu autoestima, seguridad, te sentirás más motivado, enfocado, con ganas de avanzar y conseguir las metas que te propongas.

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¿Qué te han parecido? ¿Cómo puedes aplicarlos a tu día a día? Deja tus comentarios y aportaciones abajo. ¡Me encantará conocer tu opinión!

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