Ha llegado el gran día; es tu momento. Delante de tus ojos un micrófono encendido esperando a ser utilizado. Alzas la vista al frente y miras a tu audiencia. Solamente hay una persona sentada en todo el anfiteatro. TÚ. Tú eres tu única audiencia. Tú eres quien te va a escuchar, y te va a escuchar bien. Tú eres la persona que más ganas del mundo tiene de recibir todo lo que le quieres dar. ¿Estás listo para ofrecérselo? Respira hondo, traga saliva, pisa firme, sonríe y… ¡vamos allá!

 

Coaching, coaching, coaching y más coaching. ¡Madre mía! Está por todos lados y lo escuchas constantemente. Tanto si sabes lo que es como si no lo sabes, tanto si lo has vivido como si no, desde mi propia experiencia quiero confesarte que adentrarme y curiosear sobre ello hace ya 10 años, no cambió mi vida, aunque si transformó mi forma de relacionarme con ella. Los efectos de hacerlo transformaron mi entorno y realidad. Y lo mejor de todo y lo que más equilibrio me aporta es que soy yo la que ahora la lidera.

 

Para que todo esto sucediera tuve que convertirme en mi propia coach. Fue un trabajo personal duro aunque revelador y ahora puedo decir que el mundo exterior y sus exigencias no tiran de mi sino que soy yo la que sujeta el micrófono y me inspiro a mi misma. Soy yo la que tiene las riendas de mi vida; de Mi mundo Impacta.

 

¿Cómo convertirte en tu propio coach y liderar tu vida? 

Es un viaje de autoconocimiento e indagación personal para encontrar tu propia filosofía de vida y a la vez, requiere de una metodología práctica, desarrollar unas habilidades específicas y seguir una hoja de ruta que tú, previamente, hayas diseñado conscientemente.

 

¿Qué pasos puedes dar para conseguirlo?

1 – El primero primerísimo es QUERER. Si no quieres hacerlo al 100% y te implicas contigo mismo, no funciona.

2 – ESCUCHAR. No nos han enseñado a escuchar; decimos que escuchamos cuando en realidad estamos “oyendo”. Escucharte requiere parar y destinar un tiempo diario a tu propia auto-observación interior. A conectar con tus emociones, con tus miedos, con tus deseos… contigo. La habilidad de ESCUCHAR es una de las más utilizadas y potentes en coaching. Para poder realizar una buena escucha activa has de estar dispuest@ a dejar de lado tus juicios, darte permiso y quedarte con lo que hay. (Si quieres saber más sobre esta habilidad, te dejo un vídeo cortito donde verás una demostración sobre lo que es la Escucha Activa y cómo aplicarla. Haz click aquí)

3 – RECONOCER. Una vez te hayas escuchado, reconoce con comprensión lo que te sucede, acéptalo y celebra el ser consciente de ello porque, ahora que lo sabes, puedes hacer algo para transformarlo. El desconocimiento te lleva al nerviosismo, a imaginarte historias que nunca sucederán, al agobio, al estrés, a la exigencia… al sufrimiento. Para dejar de sufrir hay que saber, y para saber, hay que experimentar.

4 – MATERIALIZAR. No dejes en “el aire” toda esta consciencia y lo que sabes porque si no se quedará ahí. Aterrízalo en la tierra y para ello, no hay nada más efectivo y sencillo que coger papel y boli y escribirlo. Redacta de lo que eres consciente. Por ejemplo: me he dado cuenta de que mi autoestima está en niveles bajos, soy consciente de que quiero un cambio profesional, siento que mi vida es rutinaria y necesito un cambio, tengo claro que quiero formarme en nuevas aptitudes y habilidades para potenciarme como profesional, por mucho que me duela soy consciente de que no soy feliz en mi relación de pareja… sea lo que sea, escríbelo desde el amor y sin juzgarte. No es bueno ni malo; sencillamente es real; es lo que te sucede. Ahora ya lo tienes escrito ¡bravo! Aunque todavía no hemos terminado. Queda un último paso. ¿Te imaginas cuál es?

5 – ACCIONAR. ¡Pasar a la acción! Así sin más. Y hay muchísimas formas de hacerlo tanto por tu cuenta como acompañad@. Aquí te dejo las que seguí yo:

> Contratar a un coach personal para iniciar mi camino de la auto-indagación. Aluciné nada más salir de la primera sesión. Fue como si me hubieran cambiado la montura de mis gafas. Un comienzo que ya no tuvo marcha atrás.

> Irme a un retiro de yoga en silencio para aprender a escucharme. Aprendí no solamente a escuchar a mi interior sino también a mi cuerpo.

> Formarme en habilidades de coaching en una escuela acreditada y vivir la experiencia en grupo: una de las mejores decisiones de mi vida. No solo porque me llevé una maleta llena de habilidades y herramientas de coaching para aplicar conmigo misma y con las personas sino porque pude compartir mis inquietudes y lo que sentía con personas que estaban en la misma situación que yo. Y pensaba que era “rara” o la única. Encontré mucha comprensión, liberación y crecimiento. (si estás buscando una escuela para formarte, aquí te dejo un artículo con los 10 consejos clave para escoger tu formación de coaching. Haz click aquí)

> Leer el libro de Los 4 Acuerdos de Miguel Ruiz. Maravilloso, sencillo y poderoso. Sigo releyéndolo cada año para recordarlos.

> Escribir mis emociones en una libreta. Es algo que practico a diario porque es como si me hablara a mi misma desde un lugar neutro. Aquí me doy cuenta de que soy yo mi propia coach y que puedo contármelo todo sin juicios, excusas y con apertura. De esta manera no se me escapa nada. Soy consciente en todo momento de en qué lugar me encuentro, lo que quiero, lo que no quiero y me mantiene en equilibrio.

> Curiosear. Buscar en internet artículos y vídeos relacionados con el coaching y el desarrollo personal, leer libros sobre ello, seguir a coaches y formadores que ya llevan una temporada en este mundo de la consciencia, probar diferentes filosofías y prácticas (Kundalini Yoga, Mindfulness, 5 Rtimos, Meditar, Senderismo Consciente… )

> Practicarlo. Aplicar y poner en práctica en mi vida diaria todo lo que aprendía. Esto, sin duda, fue y es lo que más me ha aportado. Reconozco que la reacción de algunas personas y del mundo ha sido en ocasiones difícil de gestionar. Sin embargo, me ha dado más de lo que he dejado ir. Si no lo pones en práctica, nada cambia. Te quedas en un estado de consciencia sostenido y en el mismo lugar. Combina el “ser” con el “hacer”.

 

Como ves, convertirte en tu propio coach y liderar tu vida es un viaje emocional y “movidito” que acaba por convertirse en una manera de vivir. La tuya propia. Lo más potente de ello es que, una vez empiezas, no hay marcha atrás. No porque no puedas sino porque no quieres.

 

Cuando agarras el micrófono fuerte, alzas la mirada, observas a esa única persona en la audiencia que te mira con amor, admiración y comprensión, y que tantas ganas tiene de ti, lo único que te sale de dentro es “darte a ella” con fuerza, verdad, consciencia, cariño y apoyo. Tú eres tu propio coach y tú lideras tu vida.

Visualízalo grande, atrévete e… ¡Impacta!

Un fuerte abrazo

Laura 🌻❤️

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