¿Te sientes perdido y no tienes muy claro hacia dónde avanzas con tu proyecto?

¿Te pasas horas delante del ordenador trabajando y al final del día sientes que no “has hecho nada productivo”?

¿Te levantas nervioso, estresado y con poca energía?

¿Tienes la sensación de que todo está estancado y no avanzas?

 

PARA… RESPIRA… SIENTE…

 

Otra. vez

 

PARA… RESPIRA… SIENTE…

 

¿Lo has hecho? ¿Has parado, respirado y sentido? Si no lo has hecho, ¡hazlo ahora! Si ya lo has hecho, estás listo para seguir leyendo este artículo tan sencillo y útil a la vez.

Como profesionales independientes y emprendedores, pasamos por muchas fases en nuestra “vida emprendedoramente inestable”. Fases llenas de energía, novedades, oportunidades, creativas, exitosas… y fases “de bajón”, de estancamiento, neutras, estresantes, sin ganas… y todas ellas son necesarias si queremos seguir creciendo y manteniéndonos “a flote”.

Hoy quiero hablarte de la típica fase que nos sucede a todos de vez en cuando: la fase de bajón, de nada sucede, de no lo tengo claro, de no avanzo y me estreso por ello.

Esta fase es fantástica porque te está indicando, no sólo que algo no funciona, sino que es momento de actuar, de hacer algo, lo que sea para salir de golpe de esta energía destructiva y volver a estructurar tu proyecto.

Lo que yo hago cuando esto me sucede es lo siguiente (te propongo que lo hagas): 3 fases bien claras…

1 – Para, respira y siente

Así, de forma literal. Pruébalo ahora mismo. Cierra los ojos, deja de hacer lo que estés haciendo y respira profundamente tres veces. Despacio, tranquilamente y enfocándote solo en tu respiración y en lo que sientes. Hazlo varias veces y escribe en un papel qué emociones aparecen en ti. Cuando yo lo hago, casi siempre escribo: incertidumbre, miedo, frustración, cansancio, tristeza, agobio…

El hecho de parar y tomar consciencia de cómo te sientes es un indicador muy potente sobre qué te está sucediendo para estar bloqueado. Y si lees tus emociones te darás cuenta de ello. ¿Cómo voy a avanzar, crear, dar pasos claros si siento todas estas emociones? ¡Imposible! Y si lo haces, lo que vas a crear a tu alrededor será como tus emociones: frustrante, incierto, triste, agobiante… y esto no lo queremos.

Esta fase 1 te permite tomar consciencia de dónde estás y qué emociones estás utilizando en tu proyecto.

2 – Cambia tu energía físicamente

Ahora es momento de levantarte de donde estés e irte a un lugar completamente diferente a hacer algo totalmente distinto. Sal a la calle, vete a correr, caminar, a esa cafetería que te encanta, date una ducha, pasea a tu perro, haz la compra, prepárate un zumo de naranja, pon tu canción favorita y baila, haz ejercicio… ¡lo que sea! Algo completamente diferente que implique un cambio físico.

Hazlo y, cuando termines, apunta tus emociones.

Cuando me pasa esto, lo que yo hago es salir a correr, cojo la bici, me voy a leer a mi bar favorito o me marco un “bailoteo”. Cuando regreso y apunto las emociones que hay en mí, entonces aparecen algunas como estas: alivio, paz, alegría, tranquilidad…

Esta fase 2 te permite cambiar tu energía destructiva por una creativa y así, conscientemente, elegir qué emociones quieres utilizar en tu proyecto.

Puede parecerte una tontería y darte “mucho palo” hacerlo pero te garantizo que funciona. Tienes que creerlo, por eso. Y si no haces nada, ya sabes dónde te vas a quedar. Como siempre, TÚ ELIGES.

3 – Reestructura tu proyecto

Es ahora, con energías creativas y productivas, el momento de reestructurar tu proyecto. Yo lo hago de una forma muy sencilla, muy gráfica y lógica. Coge papel, boli y contesta a lo siguiente:

  1. ¿Qué hay ahora mismo en mi proyecto?
  2. ¿Qué me encanta de lo que hay en mi proyecto?
  3. ¿Qué no soporto y me molesta de lo que hay en mi proyecto?
  4. ¿Qué quiero mantener?
  5. ¿Qué quiero eliminar por completo?

 

Tan fácil como esto. Aquí lo importante no es solo lo que haces, sino la energía y emoción desde la que decides. Se nos olvida que nosotros somos nuestro proyecto, que cada día se producen cambios a nuestro alrededor que nos afectan emocionalmente, que de vez en cuando hay que parar a sentir y, desde emociones constructivas, reestructurar el proyecto y centrarnos.

Cuando estás centrado, tu enfoque y tus acciones son claras

Yo lo suelo hacer cada mes. Hay meses que cambian muchas cosas y meses que no cambia ninguna. Lo más importante es que te ayuda a centrarte emocional y profesionalmente y cuando estás centrado, tu enfoque y tus acciones son claras. Y además, te sientes alineado contigo mismo y emocionalmente estable. Algo importantísimo para nuestra vida emprendedora.

Al final, todo depende de ti, de tus elecciones y de dónde decidas enfocarte. Yo te propongo lo que a mí me lleva funcionando desde que me inicié en este fascinante mundo de la emprendeduría. Pruébalo. Total ¿qué es lo peor que puede pasar? Que te quedes donde estás…

A por todas y recuerda siempre:

Visualízalo bien Grande y ¡Atrévete!

Un abrazo.

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