Fijarse objetivos es clave a la hora de emprender un proyecto personal y/o profesional.

¿Cuántas veces has oído esta frase y cuántas veces más quieres seguir escuchándola sin hacer nada?

Es muy bonito y alentador tener sueños, visualizar grande, desear… aunque si te quedas sostenido en esa visión, sencillamente disfrutando de lo que puede llegar a ser tu vida y tu proyecto, te garantizo que jamás van a ser una realidad. Hay que actuar y pasar a la acción para que todo se materialice. Vivimos en un mundo dual en el que las decisiones y sueños forman parte de lo intangible y se generan de forma automática pero también está el mundo tangible y terrenal donde somos nosotros los responsables de darles vida y forma.

¿Por qué te cuento todo esto? Por mi propia experiencia. Yo siempre he sido una persona muy soñadora que desde niña creía en la magia y deseaba cosas constantemente. Cuando me di cuenta de que lo que yo quería era vivir de mi pasión y tener un proyecto de coaching y liderazgo que me permitiera “manejar” mi propia vida empecé a soñar en cómo sería, qué haría, dónde viviría, con quién trabajaría, qué filosofía de vida tendría, cómo me sentiría… ¡wow! no te puedes imaginar los ratos tan maravillosos que pasé soñándolo y viéndolo en mi cabeza; sencillamente saboreándolo y cargándome de energía creativa.

Sí, fue una pasada aunque me costó más de un año hacerlo realidad. Y no porque no pudiera sino porque me entraban mis miedos e inseguridades y escogía quedarme en el sueño y visualización porque era más cómodo y placentero… o eso creía yo… mi realidad interna estaba llena de enfado y frustración por NO HACER NADA y quedarme solamente en el sueño.

“El miedo al fracaso te lleva a soñar demasiado, a sentirte cómodo sencillamente visualizando y a utilizarlo como excusa para no actuar. ¿Qué prefieres? ¿Soñar sintiéndote frustrado o, aún con miedos, a pasar a la acción y empoderarte?”

A mí me costó mucho pasar a la acción y lo viví frustrada porque la decisión ya estaba tomada en mi interior y no hacía nada para que se convirtiera en realidad. Tenía miedo a que no funcionara, miedo a dejar mi trabajo actual, miedo a contárselo a mi familia y que no lo aceptaran, miedo a no tener clientes, miedo a que me juzgaran, miedo a no saber cómo hacerlo, miedo a no generar ingresos, miedo a que no me gustara, miedo a que fuera un capricho, miedo a no dar la talla… en definitiva, creía en mis sueños aunque no creía en mi.

El hecho de no hacer nada no solamente me generaba frustración sino que alimentaba mis miedos.

Y empecé a convertirme en “experta creadora de miedos imaginarios”. Mi enfoque estaba en buscar miedos (excusas, para ser franca contigo) que me impidieran hacer mis sueños realidad. Y así entré en un bucle del que no podía salir (bueno, mejor dicho, “no quería” o “no me interesaba” salir).

 

¿Qué hice y qué me ayudó a salir? Pues sencillamente parar, mirar en mi interior y decirme “¡basta ya Laura!” y darme a mi misma una “bofetada” de realidad. Y seguidamente, con mucho cariño y firmeza a la vez, fijarme objetivos, escribirlos y enfocarme en materializarlos.

Cogí mi libreta de los sueños y empecé a crear una lista con todo lo que quería conseguir y cuándo. Anoté cosas como: hablar con mi jefa y explicarle que quiero dejar el trabajo, dejar mi trabajo actual y dedicarme plenamente a mi proyecto, compartir con mis padres mi decisión y sueños, abrir mi página de Facebook profesional, crear una web enfocada a mi proyecto, buscar clientes, crear el contenido de mi web, crearme un plan financiero, buscar todo tipo de ayudas monetarias a las que acogerme en mi fase emprendedora de arranque… escribí muchísimos objetivos y cuantos más escribía más me salían.

Mientras lo hacía una energía de poder, fuerza, ilusión y ganas se apoderaba de mí provocando más ganas aún de materializarlos y “hacer” algo con todo ello. Mi mente y mi cuerpo estaban alineados y completamente de acuerdo en que “YA” era el momento. ¿Y sabes lo más curioso de ello? Que cada uno de esos objetivos que me fijé calmaban a cada uno de los miedos/excusas que me imponía a mi misma para no empezar. ¡Y me puse manos a la obra!

Fijarte objetivos te saca de una energía frustrante y destructiva convirtiéndola en motivante y creativa. Y es desde este lugar donde tú materializas y conviertes tus sueños en realidad. Soñar es visualizar – fase 1 de creación de proyecto. Actuar es materializar – fase 2 de creación de proyecto. Ambas son complementarias y necesarias. El SER y el HACER. 

Lo dicho. Si estás en fase creadora, enhorabuena y sigue adelante materializando objetivos. Si estás en fase soñadora, enhorabuena también y sigue visualizando aunque te recomiendo que AHORA pares de soñar, cojas papel y boli, te sientes en un lugar tranquilo y empieces a escribir los objetivos tangibles que vas a materializar incluyendo también el CUÁNDO. ¡Y lo hagas!

Verás como tus miedos desaparecen y te empoderas… este es ese inicio donde tus sueños dejan de ser sueños y pasan a convertirse en realidad. Como siempre, tú eliges.

Y recuerda… Visualízalo bien Grande y… ¡Atrévete!

Un abrazo

Laura🌻

 

¿Quieres visualizar en grande y materializar tus sueños? Contacta conmigo enviándome un email a laura@lauracoaching.com, explícame lo que quieres conseguir y te contaré cómo trabajo y cómo juntos podemos embarcarnos en un viaje para conseguirlos.

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