¿Cuántas veces te has empeñado en conseguir algo en tu proyecto y por más que lo intentas no te sale nunca? ¿Por qué cuanto más te esfuerzas en ello más lejos estás de conseguirlo?

 

A mí esto me sucedía mucho años atrás y no te puedes imaginar la frustración y miedos que sentía. Hasta que descubrí la “magia” de escuchar a mi proyecto y dejar de enfocarme en mi propio ego.

Puede que te suene raro. Lo entiendo. Pero es así. El día que decidí rendirme y aceptar que por más que lo intentara no sucedería, empezaron a surgirme nuevas oportunidades, nuevos proyectos, nuevos clientes y nuevas perspectivas. ¿Y qué hice? Escuchar a mi proyecto.

El día que decidí rendirme y aceptar que por más que lo intentara no sucedería, empezaron a surgirme nuevas oportunidades

Recuerdo hace unos años, junto a una compañera de profesión, que trabajábamos durante los meses de verano en un programa de coaching y liderazgo para altos cargos directivos. Hicimos muchas horas, reuniones, documentos, guías… ¡de todo!. Una vez terminado, empezamos a promocionarlo y nadie se inscribía. Lo probamos todo: publicidad, boca a boca, contactos, colaboraciones estratégicas, cambiar los precios… todo nuestro enfoque estaba en vender, vender, vender y conseguir a esos directivos que no sabíamos dónde estaban.

Mientras esto sucedía, a mí me iban llegando solicitudes de contacto vía email de coaches que me preguntaban cómo había logrado vivir de mi pasión, profesionales independientes que querían arrancar una idea y no sabían cómo, personas con ganas de hacer un cambio de vida… ¡pero no les hice mucho caso!

Estaba tan obsesionada con ese curso que no valoré lo que mi proyecto me decía. Después de intentarlo e intentarlo, una tarde mi compañera y yo hablamos y decidimos dejarlo. En mi interior, había decidido aceptar que el programa para directivos no saldría y  que “me rendía”. Sí, me rendía. Decidí rendirme a lo que mi proyecto me estaba diciendo en ese momento. Le escuché. Y este fue su mensaje: “Laura, no quiero hacer un programa para directivos ni enfocarme en este sector, lo que quiero es ayudar y acompañar a personas que como tú, sueñan con vivir de lo que les apasiona”. Y… ¡magia! Mira a lo que me estoy dedicando hoy en día y con lo que estoy vibrando

Decidí enfocarme en lo que sí estaba funcionando, que era precisamente el mensaje de mi proyecto. Por eso insisto tanto en “rendirte” desde la aceptación y la gratitud, y enfocarte en lo que tu proyecto te dice.

Esto te puede parecer una locura ¿escuchar a mi proyecto? ¡Pero si no habla! ¿Rendirme? ¿No dicen siempre que lo des todo, que luches por tus sueños y vayas hasta el final? Lo sé y te entiendo. No te digo que no lo intentes ni luches por tus sueños ¡HAZLO! Pero ponte unos límites. Y cuando llegues a esos límites, para y escucha a tu proyecto. No te rindes dejando de seguir adelante, sino que aceptas y te enfocas en otro camino que sí funciona.

Te dejo unos pasos que a mi me funcionan a la hora de rendirme y escuchar a mi proyecto:

  1. Para y observa ¿qué quiero YO conseguir que no me sale ahora? Escríbelo.
  2. ¿Qué me está diciendo con esto mi proyecto que NO haga ahora? Escríbelo.
  3. ¿Qué está funcionando YA en mi proyecto ahora? Escríbelo.
  4. ¿Dónde me dice mi proyecto que me enfoque ahora? Escríbelo.
  5. Márcate 4 objetivos claros en función de lo que hayas escrito en cada uno de los 4 puntos anteriores.

1 – Voy a dejar de forzar…

2 – Voy a dejar de hacer…

3 – Voy a seguir haciendo…

4 – Voy a enfocarme en…

Te dejo mi ejemplo basado en mi experiencia anterior:

  1. Voy a dejar de forzar “que el curso de directivos salga”.
  2. Voy a dejar de hacer “publicidad y visibilidad para el curso de directivos”.
  3. Voy a seguir haciendo “artículos motivadores para mi blog”.
  4. Voy a enfocarme en “ofrecer artículos, herramientas y sesiones para coaches y profesionales independientes que quieren vivir de su pasión”.

Al final, es más sencillo de lo que parece. Cambia el forzar por el enfocarte. Y para ello, escuchar a tu proyecto es clave.

¿Cómo escucho a mi proyecto?

  1. Paro y busco unos minutos para reflexionar.
  2. Me rindo y acepto lo que no funciona y no me sale.
  3. Reconozco lo que sí me funciona y priorizo seguir con ello.
  4. Escucho a mi proyecto, observo qué nuevas oportunidades me está poniendo delante y las pruebo.

Nada más. Espero que este artículo te haya sido útil. Como siempre, estas son herramientas que a mí me han funcionado en mi trayectoria emprendedora y que comparto contigo para que tú también experimentes con ellas. Puede que te funcionen y puede que no. Aunque probarlas siempre será un paso hacia delante en tu proyecto y un apostar por tu crecimiento personal y profesional.

Me encantará saber qué te han aportado.

Te envío un abrazo muy fuerte y ya sabes.

Visualízalo bien Grande y… ¡Atrévete!

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