Cuántas veces te has sentido alineado, que todo funciona de maravilla y de repente… ¡zasca! Cambio inesperado externo que te deja KO, que ni te lo imaginabas y que te desequilibra porque supone un golpe emocional enorme.

No sé tú, pero yo llevo así ya varios años y he decidido pasar de la queja y la desesperación a la aceptación y la acción. Así me funciona y soy útil a mi proyecto y personas que me rodean.

Recuerdo mis primeros años emprendiendo cuando acordamos con otra coach el asociarnos y trabajar juntas. Lo teníamos todo planeado. Yo me iba a instalar con ella en su despacho, íbamos a colaborar en cursos, creando material nuevo… era el proyecto de mi vida en ese momento.

La noche anterior yo lo tenía todo listo. Mis cosas en cajas, mi expareja con la furgoneta preparado para llevarlo todo a su despacho, ideas, ilusión, apuesta por una relación profesional nueva y… ¡zasca! Esa misma noche la persona con quien iba a colaborar me llamó diciendo que se lo había pensado mejor y que no quería apostar por ello. Que prefería ir “sola” y cada una hacer su camino.

Te prometo que me tuve que sentar del disgusto y del golpetazo tan fuerte que supuso para mí. Lloré y me enfadé.  ¿Y qué hice después? En vez de quejarme, sufrir, llorar, pensar qué he hecho mal o por qué a mí… paré, respiré y pensé:

Olé y olé qué valiente esta mujer por ser fiel a ella misma y tomar decisiones valientes como esta. Si alguna vez me pasa algo parecido, haré lo mismo. Y sí, me duele mucho porque he puesto muchas esperanzas y amor en este proyecto aunque también sé que puedo seguir adelante con mi proyecto sola o encontrar otras colaboraciones que me funcionen.

Me levanté, cogí una libreta y un boli, me fui a mi bar favorito, me pedí una cañita y empecé a rediseñar mi proyecto de nuevo. ¡Y salieron muchas cosas nuevas que me ilusionaron! Y fui a por todas.

Sin yo saberlo, estaba siendo RESILIENTE. Ahora lo veo claro y además estoy muy agradecida a esa situación inesperada que sucedió en mi vida. Aprendí que “a golpes fuertes, abrazos fuertes a mí misma y a mi proyecto”.

¿Cómo lo hice?

Acepté el golpe. Acepté las emociones que aparecieron en mí, sin juicios a nada. Me desapegué. Utilicé la fuerza de mi enfado y el amor de mi tristeza para sobreponerme y potenciar mi proyecto

Hace ya tiempo que la palabra resiliencia aparece por todos lados y poco a poco nos vamos familiarizando con ella. ¿Por qué? Porque vivimos en una fase social, económica y emocional con muchísimos cambios extremos y bruscos que nos tambalean. Y si no aprendemos a, no sólo gestionarlos sino a sobreponernos, sufrimos y nos quedamos estancados. No hay otra. O lo haces o te estancas.

Si no aprendemos no solo a gestionarlos, sino a sobreponernos, sufrimos y nos quedamos estancados

Según  la RAE, “resiliencia” es la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas. Leo esta frase y enseguida conecto con mi fuerza interior y con todas las adversidades que he vivido en mi vida que me han ayudado a ser quien soy ahora tanto a nivel personal como profesional.

¡Pues si! La palabra resiliencia me hace sentir orgullosa y sólida, como una pantera negra que se mueve sigilosa por la vida, observando, experimentando y preparada para “atacar” y afrontar estos cambios que están ahí fuera y que tarde o temprano vendrán a mi. Y es una perspectiva que he escogido yo para afrontar todos estos cambios inesperados que no dependen de mí con motivación, aceptación y amor.

 Y tú ¿qué animal escogerías ser para identificarte con el emprendedor resiliente? Y cuando digo emprendedor me refiero tanto a nivel personal como profesional.

Algo importantísimo que he aprendido es que no importa cuántas formaciones tenga o lo inteligente y lógica que sea. Si quiero afrontar los cambios de forma empoderadora, he de hacer un trabajo personal conmigo misma. Conocerme, adueñarme de mis fortalezas, trabajar mis debilidades y, sobre todo, trabajar la autoestima y seguridad en mí misma. ¡Cultivar-me!

Cuando la vida me “regala” cambios externos… ¿Qué hace mi pantera negra para ser resiliente y qué puedes hacer tú para serlo?

1 – Reinvéntate, innova y sé creativo: deja ir lo que no te sirve e inventa otras cosas. ¡Prueba!
2 – Desarrolla tu elasticidad: como si fuera un súper poder. Así aprenderás a “bailar” con los golpes.
3 – Afronta el fracaso. No lo evites. Mírale a los ojos y siéntelo. Date permiso y recuerda que tú no eres un fracasado o fracasada. Tan solo es que lo que tenías en mente no tenía que ser.
4 – Improvisa y experimenta. No tires la toalla.
5 – Enfócate en la resolución de problemas y potencia tu pensamiento positivo.
6 – Agradece que estos cambios potencian el aprendizaje continuo y te abren puertas a la experimentación.
7 – Fuera estrés – ríete de ti mismo.

Todo esto, si eres consciente y quieres, lo puedes desarrollar. Ahora sí, depende de ti el querer hacerlo. Recuerda que no estás solo y que también hay factores externos a tu alrededor que sí dependen de ti y que puedes utilizar (personas, mentores, amigos, familiares, instituciones, artículos, libros, cursos…).

Busca tu propia estrategia y conviértete en ese emprendedor resiliente que surca los mares de la vida disfrutando en cada momento sabiendo que tiene todo lo que necesita para hacer frente a cualquier cambio y que si algo no lo tiene, lo podrá desarrollar.

Busca tu propia estrategia y conviértete en ese emprendedor resiliente que surca los mares de la vida disfrutando en cada momento

Alguien que para mí es un ejemplo de resiliencia pura y que me inspira es Steve Jobs. Emprendedor y persona que será recordado por muchas cosas, aunque una de las más potentes es ser una persona que sabía sobreponerse a las diferentes adversidades que la vida le puso delante y salió fortalecido de todas y cada una de ellas.

Te dejo con unas palabras suyas que me encantan.

“Pero algo comenzó a abrirse paso en mí- aún amaba lo que hacía. Había sido rechazado, pero aún seguía enamorado. Así que decidí empezar de nuevo. No lo vi así entonces, pero resultó ser que el que me echaran de Apple fue lo mejor que jamás me pudo haber pasado. Comprendí que había cambiado el peso del éxito por la ligereza de ser de nuevo un principiante menos seguro de las cosas, me liberó para entrar en uno de los periodos más creativos de mi vida” – Steve Jobs

Espero hayas disfrutado de este artículo y que algo se haya despertado en ti. Al fin y al cabo, todas las experiencias, adversidades y cambios que la vida nos pone delante, nos han ayudado a ser quienes somos ahora. Así que, una habilidad a desarrollar para potenciar tu resiliencia es el agradecimiento a todas y cada una de ellas.

¡Ah! Y sobre todo…

¡Visualízalo bien Grande y Atrévete!

Un abrazo enorme

Laura.

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